23.4.11



Ya no tengo ganas de pensar; perdí lo poco que me quedaba de mí, estoy vacía, no tengo nada. A veces reflexiono sobre lo lindo que sería un mundo sin peleas, sin violencia; pero cuando miro con otros ojos, la esperanza de que puede pasar se distorsiona y pasa a ser una simple ilusión que cada vez se aleja de la realidad.  Pero cada minuto que pasa, cada hora que cuento, se convierte en una fantasía de querer volver el tiempo atrás y detener el tiempo en el momento justo, con las personas justas, para que el reloj se pare y no vuelva a funcionar. 

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