
Tiro un dado. Sale el 6. Doy pues, 6 pasos. Me encuentro frente a la estantería. Cierro los ojos. Cojo un libro. Lo abro al azar. Página 193. Leo una palabra: exterior. Relaciono. 193 + exterior. Voy a la calle. Cuento las personas con las que me cruzo. Saludo a la 193. Me saluda. Lleva una camiseta verde. Verde = hierba. Voy a un parque. Sigo unas huellas dejadas sobre la tierra. Desaparecen al llegar al asfalto. Allí miro al cielo. Una
nube tiene forma de barco. Veo un
periódico sobre un banco. Le arranco una hoja. Hago un barco de papel con ella. Lo dejo sobre el agua del estanque. Me quedo de pié mirando. Alguien lo recoje minutos después. Le escribe algo. Lo vuelve a dejar. Regresa a mí.
¿Como se llama la capitana del barco? pone. Miro al remitente. Me sonrie. Le devuelvo la sonrisa. Se acerca a mí. Y sin yo saberlo, empieza una bonita historia de
amor.
El poder del azar guía nuestro destino.
¿O fue el destino el que hizo que saliese 6 en el dado?
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