17.6.10

"Seamos como águilas", dice el Señor.


    Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas. Estos versículos hablan de una familia de águilas. El papá águila está allí, junto con la madre. Ellos han construido su nido muy alto sobre el filo de un precipicio, los pequeños aguiluchos han nacido y están creciendo, pero hasta ahora nunca han volado.
   Ahora, esos padres águilas tienen una responsabilidad para con sus polluelos. La madre los alimenta por un tiempo, pero debe llegar el momento en su vida cuando la madre águila debe comenzar a mover el nido. Ahora, un águila construye su nido sobre duras piedras y la suaviza con pajas y hojas, y también a veces usa la piel de un conejo para suavizar y calentar el nido. Cuando la madre águila comienza a mover el nido significa que hay problemas allí. Y lo que pasa es esto: Un día mientras los aguiluchos están afuera del nido jugando sobre la roca, la madre saca la parte suave del nido y durante la noche los polluelos tienen que dormir sobre las ramas ásperas. Algunos días más tarde mientras los polluelos están jugando fuera del nido la madre usa sus poderosas alas y hace volar el nido. Esa noche los polluelos tienen que dormir sobre las frías piedras. Algunos días después el padre águila toma a uno de los aguiluchos y lo pone sobre su espalda y lo lleva a volar sobre el valle. Justo cuando el aguilucho está disfrutando del vuelo el padre hace un movimiento y se quita de debajo del polluelo y lo deja caer. Mientras el aguilucho va cayendo su instinto natural es mover sus alas.
   Y de ese modo el pequeño aguilucho cae, y aletea. Y pareciera ser que va directo a estrellarse contra las rocas. Pero el padre está volando cerca y observando todo y justo cuando está cerca del suelo, el padre águila rescata al hijo sobre su espalda y lo lleva otra vez a lo alto para repetir la lección.

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